• Muchos feligreses católicos vienen preparándose para celebrar devotamente a base de rosarios.
  • Tal es la importancia de la fiesta patronal y de este platillo para muchas familias, como la de los Gutiérrez.

Adrián Chávez Muñoz/ Torreón, Coahuila.

A días de que empiece una de las tradiciones más importantes de la Comarca Lagunera, el día de San Judas Tadeo, muchos feligreses católicos vienen preparándose para celebrar devotamente a base de rosarios, danzas tradicionales de los famosos “Matachines” y lo más importante, un platillo muy emblemático de la cocina lagunera.

Amada por muchos en estas épocas, la Reliquia es un platillo muy amado y significativo para los laguneros, ya que es ambos un símbolo de religión que se prepara durante las fiestas patronales de San Judas Tadeo y La Virgen de Guadalupe, también es una representación de caridad, devoción y la culminación de la cocina lagunera a base de carne de puerco y sus siete sopas que representan las siete virtudes del catolicismo.

Tal es la importancia de la fiesta patronal y de este platillo para muchas familias, como la de los Gutiérrez, una familia que vive en la colonia Centro de Gómez Palacio, que se ha vuelto una tradición para agradecer a San Judas Tadeo, por el apoyo que le ha aportado a esta en sus tiempos más difíciles a base de milagros y bendiciones.

La señorita María Magdalena Morales Gutiérrez, cuenta que esta tradición fue iniciada gracias a la señora María Luisa Gutiérrez de León, madre de las actuales organizadoras de la reliquia, que decidió empezar con esta tradición por el año de 1994, por la necesidad de apoyar a su hijo, quien la señorita Magdalena cuenta que para ese momento se encontraba gravemente enfermo. Dado este caso, María Luisa se encomendó a Dios y a San Judas por un milagro y para que esto pasase, decidió iniciar con la tradición de ofrecer a su familia y a sus vecinos del mangar culinario de la reliquia, que ella preparaba con tanto amor a su familia.

 En el año de 1997, cuando ella falleció, la tradición y propósito quedaron tan arraigados en la familia Gutiérrez, que gracias a los esfuerzos de las señoras Silvia y María Luisa Gutiérrez Esquivel, la tradición de ofrecer este platillo no solamente por pura caridad sino también por la salud de sus familias y la de sus seres queridos, ha perdurado por más de 30 años en los que también invitan a sus vecinos y comunidad a rezar rosarios y a disfrutar de las danzas folclóricas para el santo, mientras disfrutan de un plato caliente de sopa y carne adobada.

Finalmente, la señorita María Magdalena por último nos comparte una de las cosas que le ha aprendido de ser parte de muchos convivios, así es la unión que realmente la gente puede tener gracias a tradiciones de familia y la fe que se comparte con la comunidad, y por ultimo invita a otros a darle una oportunidad a estas tradiciones y a ofrecer y cocina con el mismo propósito que su madre alguna vez tuvo: el de amar a su familia.

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