• La conferencia “Morir para contarlo”, impartida por el fotógrafo documental Jesús Flores en el Archivo Municipal de Torreón.
  • El artista aborda el acceso a la memoria visual, la falta de una fototeca pública y el papel del archivo como herramienta crítica y creativa.

Bárbara González Salazar / Torreón, Coahuila.

Por años, la historia de Torreón ha sido contada desde postales amables, héroes oficiales y aquellos relatos que evitan la incomodidad. Frente a esa narrativa pulida, el fotógrafo documental Jesús Flores, propone mirar la ciudad desde su deterioro, su violencia simbólica y su memoria fragmentada. Eso es “Morir para contarlo”, una conferencia y proyecto evolutivo donde el archivo histórico se convierte en una gran herramienta de creación a la confrontación.

El pasado 22 de enero, en el Archivo Municipal de Torreón, lejos de una charla académica tradicional, Flores plantea un recorrido que junta la fotografía, video, libro e intervenciones urbanas. El archivo municipal, nacional e incluso internacional funciona aquí como pretexto para hablar de muerte, destrucción y transformación, no solo de la ciudad, sino del individuo así mismo el que la habita.

“Hablar de muerte incomoda, pero la muerte es formación”, sostiene el autor. En su discurso, la destrucción no es un final, sino un proceso constante que atraviesa cuerpos, identidades y territorios. El consumo de cristal, tema visible en su obra, no aparece como un fenómeno aislado, sino como una metáfora del apego hacia a una persona, a una imagen o una identidad fija. “El apego es lo que destruye”, afirma Flores.

EL ARCHIVO COMO TERRITORIO POLÍTICO

Uno de los ejes más contundentes de la conferencia es la reflexión sobre el acceso y control de la memoria visual. Flores trabajó durante años con acervos del Archivo Municipal de Torreón, la Fototeca Nacional, el Archivo General de la Nación, así como universidades e incluso casas de subasta europeas, donde encontró postales y fotografías antiguas de la ciudad que no existen en los repositorios locales.

Muchas de estas imágenes, explica, están protegidas por derechos que encarecen su uso y restringen su circulación. “Hay fotografías que cuestan miles de pesos solo para proyectarlas, reproducirlas es todavía más caro”. Para el fotógrafo, esta lógica evidencia una deuda institucional además de la falta de una fototeca pública que resguarde y devuelva la memoria visual a la ciudad.

En ese sentido, Morir para contarlo también busca provocar interés y responsabilidad en las instituciones culturales. “Localizar, respaldar y conservar las imágenes antiguas de Torreón no debería depender de esfuerzos individuales”, señala.

TORREÓN: COMO LA CIUDAD HERIDA

La lectura histórica que atraviesa el proyecto es incómoda. Flores describe a Torreón como un cuerpo violentado en repetidas ocasiones: por la Revolución, por el saqueo económico, por el narcotráfico y por el olvido. “Las tomas de Torreón fueron violaciones”, dice sin rodeos. Desde esta perspectiva, la historia oficial omite deliberadamente la otra cara de la moneda: la del despojo y la corrupción que se repiten con distintos reconocidos nombres.

Esta postura no busca consenso. Durante la conferencia, algunas intervenciones del público expresaron desacuerdo al no verse reflejados en la obra. Para Flores, esa fricción es necesaria. “Las preguntas que realmente valen son las que incomodan…Qué hueva que todo el mundo te diga que está bonito”, comenta.

CREAR SIN APEGO

Más allá de la ciudad joven, el discurso de Jesús Flores, es también una crítica a la identidad artística rígida. Rechaza definirse únicamente como fotógrafo o escritor, y cuestiona la necesidad de sostener una misma idea a lo largo del tiempo. “No tengo problema en dejar de hacer algo…La vida no te pide coherencia con lo que pensaste ayer”.

Así, “Morir para contarlo” no pretende cerrar una interpretación sobre Torreón, sino abrir una grieta. Una invitación a mirar el archivo, la ciudad y al propio espectador desde la impermanencia y entender que toda imagen, cuerpo y memoria está en constante transformación.

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