• La exposición estará en el recinto para disfrute de los laguneros.
  • Es el único mexicano que pertenece al movimiento MADI.

 Texto y fotos de: Ana Carmen Aguilera / Torreón, Coahuila.

Uno de los más grandes referentes culturales de La Laguna, Alonso de Alba Bessonnier, realizó una donación de un cúmulo de obras de representación del materialismo moderno al Museo del Algodón.

En punto de las 19:00 horas, el director del Instituto Municipal de Cultura y Educación de Torreón, Antonio Méndez Vigatá, encabezó la inauguración de esta exposición, luego de que Alonso de Alba rindiera unas palabras de agradecimiento al público presente, para pasar al tan ansiado corte de listón de esta exposición.

Alonso de Alba Bessonnier, artista plástico lagunero.

“Primero que nada, la verdad es un orgullo, tener una exposición aquí donde es y fue el inicio de Torreón, que ahora es uno de los museos más representativos de aquí. Yo de niño, vivía a cuatro cuadras de aquí, antes de que existiera la Colón y este tipo de calles, y jamás me hubiera imaginado que estaría el día de hoy donde me encuentro. Si alguien me hubiera dicho en ese entonces, que el día de hoy tendría una sala con mi nombre en un museo, ¡los habría tachado de locos!”, señaló el artista Alonso de Alba.

Alba Bessonier es uno de los artistas plásticos más destacados de la región, siendo el único mexicano en pertenecer al movimiento MADI, iniciado por el poeta húngaro Gyula Kosice y el pintor uruguayo Carmelo Arden Quin, durante un viaje a Francia del lagunero, reconoció a Alonso de Alba como el primer mexicano en pertenecer al movimiento.

“Soy ingeniero agrónomo, pues mi padre no quería que estudiara Artes, de hecho, recuerdo que en el momento que le dije que quería estudiar artes y pintura me dijo ¿Estás loco?, estudia una carrera de verdad primero, y luego haces lo que te plazca, ¡Y mírame ahora!”, resalta Alonso de Alba.

Alonso de Alba, decidió emprender su viaje en la pintura en sus tiempos libres, comenta que en sus descansos o momentos de inspiración, tomaba lo primero que podía encontrar y dejaba su creatividad fluir.

“Siempre he sido una persona que no sabe estar quieta y eso se muestra en mis obras, mis hijos fueron en algunas ocasiones mis modelos, de hecho, hay obras en las cuales los encontraba acostados o haciendo alguna actividad y les gritaba desde donde estaba ¡NO TE MUEVAS! Necesito pintar eso. Mi creatividad fluía y el entorno me lo inventaba, podrían estar originalmente recostados en la cama y lo convertía en un gran prado”, recuerda el artista.

Esta pasión y talento han sido expuestos alrededor del mundo, en sus trabajos destacan los trazos geométricos y colores vivos, que como resultado demuestran la organicidad y sencillez del autor mismo.

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