- Recientemente concluyó un intercambio académico en la Universidad de La Laguna, ubicada en Tenerife, Islas Canarias, España.
- Durante su estancia cursó materias relacionadas con Ingeniería Electrónica Industrial y Automática, una disciplina distinta a la orientación que recibe en la UAL.
Haide Ambriz Padilla / Torreón, Coahuila.
La experiencia de estudiar en el extranjero no solo amplía los conocimientos académicos, sino que también transforma la manera de ver el mundo. Así lo expresó Natalia Rangel Agredano, estudiante de octavo semestre de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Universidad Autónoma de La Laguna (UAL), quien recientemente concluyó un intercambio académico en la Universidad de La Laguna, ubicada en Tenerife, Islas Canarias, España.
Con emoción y orgullo, Natalia compartió que el miedo inicial desapareció al darse cuenta de que estaba cumpliendo uno de sus mayores sueños: estudiar en otro país, conocer nuevas culturas y enfrentar retos que fortalecieron tanto su formación profesional como su crecimiento personal.
“Cuando les comenté que tenía miedo, pues sí, existía ese temor, pero desaparece completamente cuando ves que es una realidad poder cumplir tus sueños en otro país. Es una experiencia que cambia la vida y la perspectiva de ver las cosas”, expresó.
Durante su estancia cursó materias relacionadas con Ingeniería Electrónica Industrial y Automática, una disciplina distinta a la orientación que recibe en la UAL. Esto la llevó a enfrentarse a desafíos relacionados con programación, robótica e inteligencia artificial.
“Tuve que aprender desde cero temas de robots y programación. Fue complicado porque no era algo que dominara, pero gracias al apoyo de mis compañeros y de las personas que conocí allá, pude salir adelante. Hoy me llevo conocimientos que sé que me abrirán muchas puertas en el futuro”, señaló.
Uno de los aspectos que más destacó fue el avance tecnológico que observó en España, particularmente en el uso de la inteligencia artificial y la automatización industrial.
“Allá ya trabajan mucho con robots que sustituyen ciertas actividades humanas. Aprendí cómo programarlos, cómo capacitarlos para ejecutar tareas específicas y cómo la inteligencia artificial está revolucionando los procesos productivos”, explicó.
UNA GRADUACIÓN INOLVIDABLE
Además de sus estudios, Natalia tuvo la oportunidad de vivir una experiencia poco común para un estudiante de intercambio: participar en una ceremonia de graduación en la universidad española.
Recordó especialmente las palabras que recibió de parte del padrino de generación, un profesor de la institución, quien destacó su valentía al cruzar el océano para perseguir sus metas.
“Me dijo: ‘Natalia, quien cruzó el océano para demostrarnos que ni la ingeniería ni la valentía tienen fronteras’. Fue algo que me llegó al corazón y que me hizo sentir muy orgullosa de mí misma y de todas las personas que me apoyaron para cumplir este sueño”, compartió emocionada.
MÁS ALLÁ DE LAS AULAS
La experiencia internacional también representó un importante proceso de madurez. Vivir sola, administrar su tiempo, resolver problemas cotidianos y adaptarse a una nueva cultura fueron aprendizajes tan valiosos como los académicos.
“Siempre había estado con mis papás. Llegar a otro país y tener que cocinar, organizarme y enfrentar mis problemas sola me ayudó a crecer muchísimo. Ahora veo la vida de manera diferente”, comentó.
Incluso reconoció que esta experiencia modificó parte de su proyecto de vida.
“Antes pensaba que mi plan era casarme, tener hijos y ya. Ahora me doy cuenta de que tengo mucho mundo por conocer, muchos lugares que visitar y muchas experiencias por vivir. Viajar me abrió la mente y me hizo querer seguir explorando nuevas oportunidades”.
LA RIQUEZA CULTURAL DE TENERIFE
Natalia también destacó la calidez de las personas que conoció en Tenerife, así como la gastronomía local, de la cual se declaró completamente enamorada.
“Me encantó la comida. Allá tienen lugares típicos llamados guachinches, donde se puede probar la gastronomía tradicional de la isla. Todo fue una experiencia muy agradable”, relató.
Aunque compartía el idioma con sus compañeros españoles, reconoció que hubo diferencias culturales y lingüísticas que enriquecieron aún más su estancia.
“A veces yo no entendía algunas expresiones y ellos tampoco entendían algunas palabras que usamos en México. Al final terminamos adoptando palabras de ambos lados y eso hizo la experiencia mucho más divertida”.
UN MENSAJE PARA LOS FUTUROS ESTUDIANTES DE INTERCAMBIO
Al concluir, Natalia invitó a los estudiantes de la UAL, especialmente a quienes cursan ingenierías, a aprovechar las oportunidades de movilidad internacional que ofrece la universidad.
“Siempre luchen por lo que quieren. No es fácil proponerse metas tan grandes, pero cuando realmente se desea algo, se puede lograr. Un intercambio cambia completamente tu vida, tu forma de pensar y tu manera de ver el mundo. Si tienen la oportunidad, aprovéchenla al cien por ciento”.
La historia de Natalia Rangel Agredano refleja el compromiso de la Universidad Autónoma de La Laguna con la formación integral de sus estudiantes, impulsando experiencias internacionales que fortalecen sus competencias profesionales, amplían sus horizontes culturales y los preparan para desenvolverse en un entorno cada vez más globalizado.

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