• La exposición Figuras del sueño del ilustrador Gabriel Pacheco transforma cuentos clásicos y poemas en mundos visuales cargados de simbolismo, emoción y silencios compartidos.
  • Del misterio a la poesía, la muestra invita a imaginar más allá de las palabras.

Por Ximena Gendrop Torreon, Coahuila/ Museo Arocena.

El pasado domingo 13 de julio se llevó a cabo la inauguración de la exposición titulada Figuras del sueño en el Museo Arocena, con obras del reconocido ilustrador mexicano Gabriel Pacheco, referente en el ámbito de los libros infantiles y juveniles.

La muestra temporal incluye piezas de arte inspiradas en autores como Antonio Machado, Federico García Lorca, y clásicos como El lago de los cisnes, Caperucita Roja, Ícaro: En el corazón de Dédalo, El libro de la selva, El sueño de Theo, La Barba Azul y La Sirenita.

Gabriel Pacheco es reconocido por crear ilustraciones únicas dentro del mundo editorial infantil y juvenil. Ha publicado más de 50 libros en países como México, España, Francia, Italia, entre otros. Sus obras invitan a la sociedad a imaginar aquello que no se dice, lo que se siente y lo que habita en el silencio.

Dentro de la explicación de la exhibición, se destaca que ciertas imágenes son necesariamente deben estar acompañadas por palabras. Es más sencillo comprenderlas desde los símbolos, lo emocional y lo ambiguo. Incluso, algunas pinturas creadas por Pacheco nos invitan a imaginar y soñar, dejando atrás el miedo para abrazar la curiosidad natural del ser humano.

Poesía de Antonio Machado

El poeta español Antonio Machado escribió sobre caminos, árboles, estaciones del año y recuerdos. Recopiló poemas que, a primera vista, pueden parecer sencillos, pero que expresan mucho más de lo que uno imagina.

Gabriel Pacheco acompaña estos versos con imágenes que amplifican su eco: paisajes vacíos, figuras solitarias, luces que transmiten pensamientos.

12 poemas de Federico García Lorca

Gabriel Pacheco plasma su creatividad en un libro de Federico García Lorca que reúne 12 poemas sin una historia lineal, sin un principio claro ni un final definido. Solo hay fragmentos donde se expresan la luz, la sombra, el deseo y la memoria.

En muchas de sus ilustraciones, Pacheco retrata aquello que no se ve a simple vista o lo que pocos logran percibir. En cada imagen no existe una única forma de interpretarla: cada lector, al observar o leer sus ilustraciones, puede descubrir algo distinto, de modo que ninguna experiencia se repita.

El lago de los cisnes

El lago de los cisnes, ballet y cuento clásico inspira a Pacheco a crear ilustraciones que transmiten símbolos como el agua, el viento y los sueños.

Más allá de la trama original, Pacheco nos habla sobre lo que se siente al estar atrapado, lo que se desea en secreto e incluso lo que se pierde cuando alguien no elige con el corazón.

El libro de la selva

El texto de El libro de la selva, clásico de Rudyard Kipling, relata aventuras, peligros y aprendizajes. Sin embargo, las ilustraciones de Gabriel Pacheco lo llevan más allá de lo que la imaginación puede alcanzar: nos presentan una selva que también posee un laberinto interior.

Pacheco crea sensaciones profundas, como el sentimiento de soledad, la inmensa fuerza de encontrar la propia voz y la dificultad de crecer. En esta historia, el protagonista es Mowgli, un niño inteligente y simpático que se convierte en un verdadero héroe. Pacheco lo representa como un espejo en el que cada espectador intenta ver algo distinto.

El sueño de Theo

En un sueño extraño y confuso, Theo no sabe con certeza si está dormido o soñando. El mundo que siempre ha conocido cambia repentinamente: las calles están vacías, las sombras se alargan y todo parece suspendido. Incluso el silencio se puede escuchar.

Pacheco escribió e ilustró este libro con la intención de que texto e imagen caminaran juntos. Se acompañan, como Theo y su sombra. Y deja que el lector o espectador decida qué está ocurriendo y por qué.

Caperucita Roja (Primero sueño)

En las ilustraciones realizadas por Gabriel Pacheco, no se narra la historia tal como en el cuento original. Al tomar el relato, lo transforma por completo, al punto de cambiar incluso el desenlace.

Pacheco fusiona la historia de Caperucita Roja con versos e ideas inspiradas en Primero sueño, uno de los poemas más enigmáticos y reconocidos de Sor Juana Inés de la Cruz.

La Sirenita

En las ilustraciones expuestas, Gabriel Pacheco no interpreta ni relata La Sirenita como un cuento con final feliz. Tampoco sigue la narración paso a paso; en cambio, pone sobre la mesa emociones como el deseo, la duda o la pérdida.

A través de la mezcla de colores y las imágenes del mar profundo, suave y silencioso, sus ilustraciones reflejan lo que se siente al entregar el amor, especialmente cuando se aprende a no ser correspondido.

Ícaro: En el corazón de Dédalo

Las ilustraciones de Pacheco muestran fragmentos de un sueño; no narran el mito paso a paso, sino que evocan sus ecos: la luz, el aire, la caída, la espera. La palabra libertad es clave, pues se relaciona con una despedida, como un símbolo oscuro y honesto que, a veces, no sabemos cómo sostener.

La Barba Azul

En estas ilustraciones, Pacheco no busca asustar al espectador, sino que juega con un mundo de luces tenues, pasillos vacíos y llaves que pesan más de lo que parecen.

Al finalizar el recorrido por la exhibición, en el centro se encontraba una mesa con algunos ejemplos de cuentos escritos e ilustrados por Gabriel Pacheco, con el propósito de fomentar la lectura y permitir que el público conociera más de cerca sus obras.

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