• La arquitecta egresada de UAL, Fernanda González, impartió una conferencia donde platicó el largo camino que tuvo que seguir para conseguir sus logros.
  • Con historias de vida inspiradoras, la UAL fomenta en sus estudiantes la perseverancia para alcanzar el éxito.

Foto y texto de Daniela López Pimentel / Torreón, Coahuila

El pasado viernes a las 11:00 de la mañana en la Universidad Autónoma de La Laguna los alumnos de la carrera de arquitectura asistieron a la conferencia “Rompiendo Barreras” de la reconocida arquitecta Fernanda González Barrientos, la cual contó todas las altas y bajas que ha tenido que pasar emocional y profesionalmente para llegar a donde está ahora.

Fernanda se dedicó a contar su historia, empezando por cómo en su segundo año de carrera comenzó su búsqueda de trabajo y dispuesta a no conseguir nada a cambio más que aprendizaje y experiencia, consiguió una oportunidad en un reconocido despacho, donde se dedicó al principio al diseño de muebles, para después poco a poco, ir subiendo de nivel y empezar a construir casas y supervisar obras.

Arquitecta egresada de UAL, Fernanda González Barrientos.

Ella lo describe como un proceso difícil, ya que se vio obligada a encontrar la manera de balancear una vida estudiantil con una vida laboral, esto fue hasta que terminó la carrera y fue momento de pensar en cuál iba a ser su siguiente paso, es entonces que decide renunciar en busca de algo más y llega a ella la oportunidad de trabajar para el gobierno en la construcción de universidades por parte de un proyecto del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Fernanda compartió que tuvo que enfrentarse una vez más, a una serie de retos, entre ellos estaba el hecho de que en primer lugar era un trabajo nuevo y al que no estaba acostumbrada, por lo tanto tuvo que salirse de su zona de confort y estar dispuesta a aprender, lo cual no fue fácil, ya que en segundo lugar, desde el principio le dejaron claro que no había lugar para cometer errores; aún con toda esa presión encima fue capaz de salir adelante y sacar el trabajo; sin embargo, al finalizar el proyecto y serle ofrecida, la oportunidad de seguir trabajando con ellos, tuvo que rechazarla, ya que por ser mujer no querían ponerla en nómina.

Sintiendo que otra vez estaba en el primer escalón, Fernanda continuó en la búsqueda de otro trabajo, al notar que cerca de donde vivía estaban remodelando un Bodega Aurrera, no dudó en ir a solicitar empleo, al conseguirlo se da cuenta que, por ser un proyecto desde la Ciudad de México, el modo de construcción es completamente diferente, a pesar de esto logra adaptarse al cambio y aprender.

Cuando terminó su contrato Fernanda, consiguió trabajo en una carpintería, pero al no sentirse cómoda con el rumbo que estaba tomando su vida, decidió que era momento de empezar a creer en ella misma y tomar un salto de fe, fue entonces que presentó su examen de titulación y se mudó a la Ciudad de México, sin contactos y un poco de ahorros, justo cuando estaba perdiendo la esperanza, le llegó una llamada en la que le comunicaron que estaban en busca de un superintendente de obra para supervisar una agencia y aceptó.

En el trabajo se encontró que tenía una gran responsabilidad sobre sus hombros y muchos conocimientos que adquirir, poco a poco y con algunos baches en el camino, Fernanda consiguió cerrar muy bien el proyecto, ganando la confianza y felicitaciones de sus jefes y sobre todo, un nuevo trabajo en Los Cabos, San Lucas.

La inspiradora historia de Fernanda, tuvo el objetivo de motivar a los futuros arquitectos y demostrarles que aunque tengan a todo el mundo en su contra, a la persona a la que le tienen que dedicar sus logros y por la tienen que salir adelante, son ellos mismos.

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