Consuelo Contreras

Asesora Financiera Certificada

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Llega ese momento del año que nos hace gritar cual niños: “Es hoy, es hoy”…

Así es, ¡hablo del fabuloso día en que llega el aguinaldo!. Y aunque a algunos nos resulta un tanto ajeno el término por jugarle al emprendedor, gran parte de la población goza de ese beneficio que se añora todo el bendito año. Es larga la espera, en muchas de las ocasiones, y a la mayoría no le dura ni el bendito. “¡Puf, se esfumó! ¡No supe ni en qué me lo gasté!” Aún no termina diciembre y son las frases que nos hacen darnos cuenta que de ese dinero solo nos queda el recuerdo.

Pero no te culpes ni te azotes, es más común de lo que debería, pero no por eso lo más idóneo para nuestras finanzas. Luego por eso llega uno a Enero muy apenas arrastrándose sin ver la luz al final del túnel de nuestra completa indiferencia financiera.

Pero bueno bueno, mucho texto con olor a sermón. ¿Qué tips podemos aplicar para que no le salgan alas a nuestro amado dinero?…

Pues bien, aquí te van:

De entrada, registra con exactitud cuánto te llegó de aguinaldo y corrobora que sea el monto correcto. A veces entre que “falló el sistema” o los “errores de dedo” nos puede llegar menos dinero y uno ni cuenta. Si todo pinta bien, registra la cantidad para tener un número sólido a partir del cual empezar a hacer tu presupuesto personal.

Vámonos a lo que a todos emociona: los gastos navideños. ¡Yeii, si, qué emoción! …¡Pero no te adelantes! Dale calma, antes de empezar a gastar a lo loco, considera tus gastos fijos. Por ejemplo, toca la anualidad de tu carro nuevo, o considerar los pagos anuales de predial, placas, tenencias y todas esas brujerías que debemos pagar los adultos responsables. ¿Ya habías contemplado todos esos gastos? ¡Vamos bien!. Ahora enfócate en liquidar tus deudas o dar abonos considerables. Yo sé que nuestro sistema capitalista nos hace depender muchas veces de los créditos o préstamos, y en ocasiones es imposible liberarnos de ellos de un jalón. Pero tranquilo; te recomiendo que empieces por liquidar de la deuda más pequeña a la más grande y proyectar una meta de tiempo para ser libre al fin. Ahora sí, de lo que te queda libre, ya puedes ir asignando dinero a diferentes rubros.

Si, ok ok… podemos regresar a lo regalos y la cena. Es parte del encanto de la época, dar y recibir, peeeero ojo, te sugiero que hagas un presupuesto y te apegues a él, la idea es que no gastes desde la emoción, dejándote llevar por el consumismo y las falsas ofertas. Créeme que lo mejor que uno puede regalar en estas fechas ni siquiera es material. Ya sé que suena muy cursi, pero es cien por ciento real no fake. Dale tiempo de calidad a tus seres queridos, cómprales algún detallito que les sea funcional, márcale a tus familiares que tuviste abandonados todo el año, ayúdale a mudarse a tu amigo que por fin va a independizarse, regálale una plantita a tu tía favorita, compara precios de los juguetes para tus hijos, etc. No necesitas desfalcarte para demostrar amor, ni gastar cantidades estrepitosas en una cena de reyes, la comida sabe igual de deliciosa si se hace con amor y se comparte con lo otros. Además, si son muchos miembros en la familia, bien puedes aplicar que cada uno coopere con un platillo.

Una vez que ya tengas eso cubierto, es momento de regalarte amor a ti mismo, y prevenir eventualidades a tu yo futuro. Guarda una pequeña parte para ir construyendo tu fondo de emergencias. Contrata por fin tu seguro de gastos médicos mayores, nunca me cansaré de repetir que enfermarse sale muy caro, y sin salud todo lo demás se complica. Piensa también en tu yo viejito y empieza a hacerle su cochinito para el retiro. ¡Te lo vas a agradecer!

Pero sobre todo, el mejor consejo que te puedo dar, es que no ahorres tu aguinaldo en efectivo. Recuerda que la inflación y otros muchos factores económicos afectan el valor adquisitivo de nuestro dinero. Simplemente tú coquita que te compras muy campante cada mañana en el OXXO, el próximo año incrementará su precio entre $2 y $3. ¡Fatal! Así que recurre a instrumentos de inversión, como los seguros de ahorro, los planes personales para el retiro, etc. (De preferencia de la mano de un profesional, porque hoy en día ¡cómo abundan los estafadores!)

Quítate esa idea de que no te alcanza. Porque en realidad, si esperamos a que el dinero nos sobre, sería como pedirle peras al olmo. Mejor proponte ponerle un poco más de orden a tu caos financiero, y convierte a tu aguinaldo en un aliado ¡y no solo en un sueño fugaz!

Espero que estos consejos te ayuden a conseguir tu misión. ¡Feliz aguinaldo!

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