• Con 21 años y estudiante de tercer semestre de Mercadotecnia en la UAL, Arturo de la Fuente desarrolla desde hace dos años una propuesta de moda que fusiona diseño contemporáneo, textiles artesanales y raíces mexicanas.
  • Su ropa, elaborada con textiles de Oaxaca y técnicas ancestrales como el telar de pedal, ha llegado a escenarios nacionales e internacionales, con prendas vendidas en Francia y Estados Unidos.

Haide Ambriz Padilla / Torreón, Coahuila.

Con apenas 21 años, Arturo de la Fuente, estudiante de tercer semestre de Mercadotecnia de la Universidad Autónoma de La Laguna (UAL), ha convertido su pasión por el arte, el diseño y la cultura mexicana en una propuesta de moda que busca romper estereotipos y reivindicar el valor de los textiles nacionales.

Su acercamiento al diseño comenzó desde los 14 años, cuando decidió estudiar la carrera técnica en Diseño de Moda en Torreón. Aunque inicialmente no tenía entre sus planes dedicarse profesionalmente a la moda, una experiencia en un mercado de artistas en el Museo Arocena, cambió el rumbo de su trayectoria: presentó un vestido que había confeccionado durante su formación y ahí conoció a Verónica Maldonado, quien posteriormente se convirtió en su socia y principal impulsora financiera del proyecto.

Desde hace dos años, ambos trabajan en una propuesta que tiene como uno de sus principales pilares el uso de textiles elaborados artesanalmente en Oaxaca. De acuerdo con Arturo, su socia cuenta con una empresa textil que le proporciona los materiales, mientras que un joven artesano de 25 años trabaja con telar de pedal, una técnica ancestral mediante la cual se elaboran y bordan telas con algodón reciclado.

Para el estudiante de la UAL, esta colaboración representa mucho más que la creación de prendas: es una forma de mantener vigente el trabajo artesanal y acercarlo a las nuevas generaciones.

“Hace falta que los jóvenes tengan ese pensamiento de consumir nacional”, destacó Arturo durante la entrevista, al señalar que existe una pérdida paulatina del conocimiento artesanal debido a que cada vez son menos los jóvenes que se incorporan a estos oficios.

Su propuesta busca demostrar que la ropa artesanal no tiene por qué limitarse a las prendas tradicionales utilizadas durante las celebraciones patrias. Por el contrario, plantea incorporar los textiles mexicanos a la vida cotidiana, desde una camisa o una bolsa hasta prendas de alta proyección en pasarelas y alfombras rojas.

“Puedes venir a la escuela con una blusa mía porque es cómodo, es fresco, tiene diseño”, explicó.

Arturo define su propuesta como “ropa viva”, concepto que parte de prendas sin estructuras rígidas que buscan adaptarse al cuerpo y a quien las porta. Para él, la ropa debe recuperar una dimensión humana y consciente, alejándose de los estándares tradicionales de tallas, simetrías y estructuras.

Su visión también cuestiona los estereotipos corporales impuestos por la moda. Las prendas que desarrolla pueden adaptarse a diferentes cuerpos y tallas, bajo la idea de que cada persona tiene características físicas y personalidades distintas.

“Romper los estereotipos, romper los paradigmas y también que la gente vea que México es muchas cosas”, expresó.

DE TORREÓN A ESCENARIOS INTERNACIONALES

El trabajo del joven diseñador ha comenzado a trascender la región. En los dos años que lleva desarrollando su proyecto, ha participado en pasarelas y exposiciones, además de aparecer en portadas de revistas y medios de comunicación.

Uno de los momentos que más recuerda fue su participación en la alfombra roja de los Premios Michelin para restaurantes, experiencia que logró gracias al vínculo con la chef e influencer Edna Alanís, de Monterrey.

También ha tenido presencia en eventos relacionados con figuras como: Galilea Montijo y Bárbara de Regil, luego de que uno de sus vestidos fuera utilizado durante la apertura de una clínica especializada en imagen.

Su propuesta incluso ha cruzado fronteras. Algunas de sus prendas llegaron a Francia y Estados Unidos, gracias a contactos y agentes que han contribuido a la comercialización de su trabajo.

En Francia, por ejemplo, un contador vinculado con el proyecto y que actualmente estudia una maestría en ese país identificó una tienda que podría comercializar sus diseños. A partir de ese contacto enviaron pantalones, camisas y blusas, logrando concretar ventas.

UN EMPRENDEDOR QUE APRENDE SOBRE LA MARCHA

Además de diseñar, Arturo ha tenido que aprender sobre finanzas, administración, marketing, fotografía, video, comunicación y producción de contenido para mantener en marcha su proyecto.

Su formación universitaria en Mercadotecnia se convierte así en una herramienta que complementa su experiencia creativa.

“Emprender no nada más es vender y ya. Es finanzas, administración, marketing, contenido, hasta temas legales”, señaló.

Actualmente, gran parte de las responsabilidades operativas recaen directamente en él. Mientras su socia se encarga de financiar el proyecto y proporcionar los textiles, Arturo desarrolla el contenido, analiza las ventas, participa en el diseño y supervisa diferentes aspectos relacionados con la marca.

Esta experiencia también le ha permitido enfrentar sus primeros retos empresariales relacionados con la calidad y producción de las prendas, una curva de aprendizaje que reconoce como compleja, pero necesaria para consolidar su proyecto.

“QUIERO HACER UN CAMBIO EN LA HISTORIA CULTURAL DEL PAÍS”

Más allá de alcanzar grandes pasarelas internacionales, Arturo tiene una meta que trasciende el reconocimiento personal: convertirse en un representante de la industria creativa mexicana y contribuir a transformar la manera en que se percibe la cultura nacional.

“Quiero hacer un cambio en la historia cultural del país”, afirmó.

El estudiante de la UAL sueña con que su nombre sea reconocido en los próximos cinco años y aspira a vestir a figuras como: Salma Hayek, Lila Downs o Shakira.

Sin embargo, su principal mensaje está dirigido a los jóvenes que tienen miedo de emprender. Reconoce que el camino es difícil y requiere preparación constante, pero considera fundamental creer en el propio proyecto y trabajar diariamente para alcanzar los objetivos.

“Todos los días hacer algo. Trabajar por ese ideal y esforzarte y aferrarte a tus sueños”, aconsejó.

Originario de Torreón, Arturo de la Fuente continúa construyendo desde La Laguna una propuesta que une mercadotecnia, diseño, emprendimiento y cultura. Su apuesta es clara: demostrar que la tradición mexicana puede dialogar con la moda contemporánea y que las nuevas generaciones también pueden convertirse en protagonistas de la preservación y evolución de la identidad cultural del país.

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